Pisando los suelos de ruiseñor - abasedebé
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Pisando los suelos de ruiseñor

La arquitectura es una de nuestras grandes pasiones y en nuestro último viaje a Japón visitamos el castillo de Nijō, situado en Kioto con una superficie de unos 275.000 metros cuadrados que impresionan en una ciudad plagada de templos y calles llenas de contrastes, entre tradición y modernidad.

El castillo forma parte del conjunto de Monumentos históricos de la antigua Kioto, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1994. Pero la gran singularidad de este edificio son los suelos de ruiseñor. Este término lo descubrí por primera vez leyendo “Leyendas de los Otori”, una serie de novelas fantásticas escritas por Lian Hearn, ubicadas en un mundo ficticio basado en el Japón feudal. A partir de estos libros hace mucho tiempo que siento curiosidad por este tipo de suelo y he podido confirmar que es verdad el sonido que provocan (así como el aire de tranquilidad y solemnidad que se respira).

 

Los suelos de ruiseñor están diseñados en madera con la peculiaridad que provocan un sonido chirriante cuando se pisa. El término original para referirse a estos suelos es “Uguisubari”, que hace referencia al canto del pájaro Uguisu.

 

Estos suelos se instalaban en la época feudal para alertar de los intrusos a los inquilinos del castillo. Por ello, Tokugada Ieyasu, fundador del shogunato Tokugawa, preocupado por la traición y los asaltos de sus enemigos, ordenó colocarlos en distintas zonas del castillo. Estos tablones secos de madera suelen crujir ante la presión de las pisadas. El suelo está diseñado para que los zócalos rocen contra unas pestañas que causan el chirrido similar al del Uguisu.

 

El suelo del ruiseñor era por tanto un elemento de seguridad, ya que cuanto más despacio intentas ir para no hacer ruido, más estruendo se provoca, evitando que el enemigo pudiera entrar a hurtadillas. Esto se completaba con la instalación de cámaras secretas que permitían a los vigilantes pasar desapercibidos.

 

Sin duda, una visita con un recorrido circular muy recomendado. El palacio es espectacular en el que no hay que perderse los tejados, así como prestar atención a las paredes interiores de las estancias realizadas en papel, decoradas con elementos simbólicos.

 

Tras la visita nos perdimos por las calles para comer un bento tradicional ¡Próximamente os hablaremos sobre la dieta japonesa!

 

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